Sobre Cuerpo y Ciudad:

El sábado 10 de julio de 2010 concurrí al Borges a presenciar el Proyecto titulado “Cuerpo y Ciudad“, y ya llamándome la atención en el Programa lo que aparecía como denominación de Espacios Intervenidos sean hall, escalera, sala cultural, etc. Lo relacioné con mi profesión, con los llamados “avances de la biotecnociencia” que hoy intervienen en situaciones de vida, sexo y aún hasta de muerte “intervenida” (concepto que alude a la actual "medicalización de la muerte").

Pero, si esto es arte, me dije. Entonces ¿qué será? Resultando en suma ser un espectáculo que me ha invitado a salirme de la experiencia convencional de representación.

¿El escenario? Uno ya está en el escenario desde el principio, desde la misma compra del ticket. Ahí nomás, esperando para entrar quien parecía ser un espectador aguardando el inicio del espectáculo y que resultó ser uno de los artistas, pues repentinamente comenzó a hablar y a plantear una pregunta que expresada en forma dramática y en alta voz, ya a mí me dejó pensativa. La pregunta era algo así como: ¿Qué es lo que hace que un cuerpo mantenga la cohesión de sus partes?

También constituyó una provocación a mis sentidos,  cuando aguardando a entrar a una oscura sala donde se vería la composición de una de las artistas en posmoderna danza, reparé que una jovencita hablaba por celular al supuesto novio y que era respondida a  poco más de un metro de distancia, por otro joven desde su propio celular y sin mirarse mutuamente. ¿Qué representaba este diálogo? ¿Era real o era ficción?

Así gradualmente, yo iba siendo introducida en esa trama de situaciones usuales- inusuales, dónde tampoco quedaba claro ¿Quién era el espectador? ¿Quién era el actor? Creo que el juego planteado por la coreógrafa provocaba sutiles pensamientos contradictorios al intelecto, al menos al mío.

Por otra parte ¿Quién era cada otro que me rodeaba? ¿Eran espectadores como uno? ¿O eran espectadores actores, los que descubrí que pululaban en situaciones insólitas? ¿Y qué sobre esos otros espectadores que sin haber decidido participar de la propuesta  el azar los ponía en nuestro recorrido, cual “tour” artístico? ¿Qué pensarían de esas escenas abiertas y dramáticamente posibles? Un señor en el suelo, una joven transgresora en el intervenido hall como amplio escenario, chicas (actrices-bailarinas subiendo por la escalera mecánica y
descendiendo luego por la escalinata principal convertida (intervenida) a su vez en otro insólito escenario.

Otra “intervención” poseía como únicos objetos de escenografía un metrónomo y un ventilador, con cuatro artistas accionando plásticamente, mientras el metrónomo iba demarcando el paso del tiempo irreversible y el ventilador insinuando un espacio también erótico.

Durante el “tour” nos enfrentamos a otro escenario intervenido: un violoncellista que con su música hacía emerger a una artista de mimo-danza, quien con sus sensibles movimientos nos ilusionaba con la sensación de despojarse de su cabeza, como en una alusión directa a la enigmática pregunta planteada por el señor artista en el inicio, pues alguien que se “descabeza”, pareciera que ¡no pudo mantener la cohesión del cuerpo!

¿Qué más decir? El espectáculo había comenzado sin yo saberlo y también su finalización requirió de una construcción desde mi pensamiento. ¿Terminó? ¿Nos conduce esta presentación a una reflexión sobre si los límites de la época actual  también quedan “intervenidos”?

Mil felicitaciones por el desafío artístico-conceptual a Adriana Barenstein.

Alicia Losoviz losovizalicia@hotmail.com